14 de febrero de 2008

La importancia de la cortesía

En culturas como la anglosajona las cosas se piden directamente, sin andarse con rodeos, pero por lo general, se encuentra uno con un saludo, un "por favor" y un "gracias". Otras culturas, como las latinoamericanas, se distinguen por lo cálidas y hasta hace tiempo, por lo corteses. No sé si ustedes lo han notado también, pero me he dado cuenta de que últimamente, no sé si por las "nuevas generaciones" o por la tecnología y la rapidez con la que cambian las cosas, gran parte de esa cortesía se ha perdido.

Una cosa es ser directo y no invertir mucho tiempo en fórmulas tal vez anticuadas, lo entiendo claramente. Por ejemplo, cuando alguien perdió su password de un sitio web) entiendo que mande un mail directo y claro: "Por favor, envíenme mi contraseña. Gracias!"
Pero otra es ahorrarte 5 segundos, las fórmulas de cortesía y decir solo: "Perdí mi contraseña. "

Más aún, noto una gran descortesía en las personas que piden un servicio o apoyo que no es obligación, como por ejemplo, la corrección de un currículum. Y aquí es donde entra el tema de la cortesía. Estos servicios profesionales tienen un costo y la gente quiere obtenerlo gratis y encima como diría una amiga "por su linda cara", es decir, sin pedirlo de buena forma. Dice un proverbio que se cazan más moscas con una gota de miel que con un litro de hiel y es absolutamente cierto.

No soy experta en el tema, pero he estado en contacto con el tema de Reclutamiento desde hace 15 años y tengo algunas sugerencias que puedo aportar. La cuestión es que si la gente no se toma la molestia de hacer las cosas de forma cortés, yo tampoco necesito tomarme la molestia de hacer algo que tal vez me tome 30 o 60 minutos.

Otro claro ejemplo es la gente que pide información digerida sobre algún tema. Tengo rato leyendo y escribiendo en los foros de inmigración y la pregunta típica que vemos ahí es: "Quiero emigrar a Canada. ¿Qué hago?" o bien "Quiero saber todo lo importante de tal tema."

Vamos poniendo las cosas en claro: Si una persona no tiene la educación de pedir las cosas con amabilidad, no va a despertar el interés de nadie por ayudarle. Si una persona no se toma el tiempo de investigar un poco, de leer el 70% del material disponible sobre un tema y luego llegar con preguntas específicas, claro que nadie le va a decir qué hacer.

No quiere decir que hay que poner alfombra roja, ni rebajarnos para obtener lo que deseamos, solo quiere decir que tenemos que ser conscientes de que estamos aprovechando un conocimiento o una habilidad que tiene alguien, y que requerimos de la ayuda de esa persona para hacer algo de una mejor manera. La cortesía no nos quita nada pero nos ayuda a abrir puertas.

Es increíble como la gente cambia cuando no espera un gesto cortés de nuestra parte y nosotros tenemos la delicadeza de mostrar nuestra buena educación. En mi oficina, por ejemplo, me ha pasado ya en varias ocasiones que si veo a alguien haciendo algún esfuerzo o trabajo y ofrezco mi ayuda, mis compañeros (canadienses en su gran mayoría) se quedan gratamente impresionados. Detalles como ayudar a acomodar las tazas en las repisas, abrirle la puerta a alguien, detener el elevador o preguntarles cómo les va y escuchar la respuesta, pueden ser muy agradables.

Creo que es muy importante demostrar nuestra educación (o adquirirla si no se tiene) al tratar con los demás, recordemos que la cortesía es como esas bolitas de unicel que usamos para proteger las cosas frágiles, parece que no sirven de nada. Pero creo que no hay nada más frágil que las relaciones humanas.

Imagen tomada de ilmaistro.com