12 de marzo de 2008

El valor de un abrazo

Hace ya varios años, en el Diplomado de Recursos Humanos, en alguna de la sesiones con Maria Eugenia Doria y Marco Wong, experimentamos la cercanía que puede lograr el ser humano mediante uno de los gestos más simples y naturales: el abrazo.

Posteriormente, conocí mediante YouTube, una expresión espontánea y completamente altruista: la campaña de Free Hugs. Este movimiento fue iniciado por Juan Mann y esta es su historia, tal como la cuenta él mismo:

Había estado viviendo en Londres cuando mi mundo se volvió boca abajo y tuve que volver a casa. Para cuando mi avión aterrizó en Sydney, todo lo que me quedaba era una bolsa llena de ropa y un mundo de problemas. No había nadie para darme la bienvenida, ningún lugar al cual llamar hogar. Yo era un turista en mi pueblo.

De pié en la terminal de llegadas, observaba cómo otros pasajeros se encontraban con sus amigos y familia que los esperaban, yo quería que alguien estuviera ahí fuera esperando por mí
. Que estuviera feliz de verme. Que me sonriera. Que me abrazara.

Así que conseguí un cartel y un plumón e hice un letrero. Encontré la intersección peatonal más concurrida y sostuve el letrero en alto, con las palabras "Abrazos Gratis" escritas por ambos lados.

Y por 15 minutos, la gente solo miró a través de mí. La primera persona que se detuvo, me tocó en el hombro y me dijo que su perro había muerto esa mañana. Me contó cómo esa mañana había sido el primer aniversario luctuoso del accidente automovilístico de su única hija. Me contó que, lo que lo que ella más necesitaba ahora, cuando se sentía más sola en el mundo era un abrazo. Me apoyé en una rodilla, pusimos nuestros brazos alrededor del otro y cuando partimos, ella estaba sonriendo.

Todos en el mundo tienen problemas y seguramente los míos no se comparan. Pero ver a alguien que antes estaba frunciendo el ceño, sonreír por un momento, lo vale en cada ocasión.





Según los expertos, los abrazos hacen que baje la presión arterial alta, el estrés, disminuyen la depresión, entre otras cosas. Pero lo más importante, nos conectan como seres humanos.

Esta campaña ha sido repetida en más de 70 países. Sin embargo, no requerimos un cartel para darnos el permiso de abrazar a otro. Abrazar a nuestros padres, hermanos, hijos, amigos, pareja, compañeros. De ser posible, abrazar a los extraños. Preguntarles, como lo hace Juan: ¿Cómo te ha tratado el mundo hoy? ¿Quieres un abrazo gratis?

P.D. Feliz Cumpleaños, Juan. Desde aquí, te mando un fuerte abrazo.

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