Otra vez el tiempo se me pasó y no pude plasmar lo que comencé a decirte desde el día 17. El tiempo es solo una ilusión de nuestra mente y mi mente ha estado dando vueltas a tantas cosas. Por eso te escribo hasta ahora. Uno más de nuestros sueños está por cumplirse: nuestro proceso de inmigración está casi completo.
Este año que terminó trajo momentos difíciles pero también grandes cambios: terminé mi maestría, senté las bases para una pequeña empresa de aromaterapia, cerré un capítulo en mi vida laboral y estoy empezando otro nuevo. Y este cambio ha sido más difícil de lo que esperaba. Recuerdo que siempre decías: "Haz primero lo que tienes que hacer, para que tengas los medios para hacer lo que te gusta." Bueno, aún no tengo todos los medios y aún no sé que es lo que más me gusta, pero ya me estoy acercando.
Sé que la magia ocurre cuando salimos de nuestra zona de comfort (o de seguridad). Aventurarme no es la parte difícil, sino seguir avanzando sin buscar costas cercanas. Algo difícil de hacer es encontrar la intersección entre lo que me apasiona, lo que sé hacer, lo que es económicamente redituable y que el mundo necesita.
En estos días tengo muy claro que el mundo necesita cada vez más gente feliz, gente que ayude a otros, gente que haga de este mundo algo mejor. Por ese motivo me inscribí a un curso de liderazgo evolutivo para lograr la sustentabilidad. Me gusta ayudar a la gente a crecer, a desarrollarse y me gusta ayudar a las empresas a cambiar, a volverse colaborativas y a fomentar el talento individual y volverlo colectivo. Estoy pensando en cuál es la mejor manera de ayudar a individuos y organizaciones a mejorar.
Sigo escribiendo mis cuentos, no he podido avanzar mucho a pesar de que ahora tengo más tiempo libre; debe ser el efecto de mi mente un poco saturada. Mi mente sigue confundida con tantas cosas en mi cabeza, tratando de tejer algo armónico con los múltiples hilos que me tocaron y he adquirido. Estoy empezando a escuchar mi llamado y no puedo dejar de oírlo. Creo que finalmente estoy aclarando a dónde voy, menos mal que me tomó solo 38 años. Creo que finalmente entendí que formo parte de una voluntad más grande que busca hacer de esta Tierra algo mejor para todos los seres (vivos o no) que la habitan.
Mi colega Kathia habla de dejar de vivir de forma fragmentada, de dejar de ser alguien de 9 a 5 y después buscar la satisfacción. Creo que este es el deseo que tengo y que quiero llevar a cabo, pero aún no estoy segura del cómo combinar mi deseo y mi responsabilidad.
En estos días, tus consejos me hacen mucha falta, pero sé que tu amor sigue presente. Tu presencia sigue siendo tan cálida como hace tantos años y tu voz sigue sonando en mis oídos. ¡Qué increíble es saber que las personas que amamos nunca se van de nuestro lado!
Feliz cumpleaños, Abuelito.
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27 de enero de 2013
1 de mayo de 2012
Genio y figura...
No tuve el gusto de conocer a mi tío Rafael. Me parece que lo ví una vez cuando era muy pequeña, pero sinceramente no lo recuerdo con claridad. Sin embargo, la vida me permitió conocer y platicar con mi tío Arturo en varias ocasiones; platicar con él me recordaba mucho a platicar con mi abuelo, que es sin duda una de las mejores experiencias que he tenido. La pasión por el conocimiento, la sencillez con la que conversaba y la creatividad que demostraba en todo lo que hacía me mantuvieron atenta durante horas.
Su casa era literalmente un museo aunque no abierto al público. Tenía miles de restos de animales marinos, piedras y un sin fin de objetos cuidadosamente ordenados. Incluso los estudiantes de la UNAM (según recuerdo) visitaron su casa con para ver y aprender sobre la vida marina. Ahí vi arena de diferentes lugares del mundo, desde el blanco más puro hasta el negro más brillante. Mi tío me enseñó orgulloso su colección de estrellas marinas, esqueletos de peces, conchas, caracoles, erizos, fósiles, plantas y libros sobre diferentes temas, así como la espada de mi bisabuelo, el coronel. Muchos años le dedicó a esa pasión y sus ojos brillaban al mostrar sus colecciones.
Mi tio Arturo Galán de la Cavada decidió dejarnos el pasado 18 de abril. Aún siento un nudo al pensar que no está más con nosotros, al imaginar tantas horas más que pude haber conversado con él, al recordar el amor que se tenían él y mi tía, quien por cierto soportaba con cariño las locuras que hacía mi tío.
El recuerdo más bello que tengo fue el apoyo emocional que nos brindó cuándo mi abuelo falleció. Recuerdo haberlo abrazado por mucho tiempo y recuerdo también sus palabras que me ayudaron a sobrellevar la pérdida. Pero el recuerdo que mejor lo representa sucedió cuando fuimos a Pachuca, donde vivía una de sus hijas. Fuimos a una feria con el resto de la familia y en algún momento, mi tío Arturo y yo nos adentramos a un pabellón de ciencias. Recorrimos los stands, curioseamos por las exposiciones, paseamos por el pabellón y de pronto nos encontramos frente a la pared para escalar. Mi tío quiso subirse. Traté de desanimarlo - por temor a que se cayera - y me dijo: "Hija, tengo que aprovechar ahora que los demás no están; no sé cuánto más voy a vivir pero esta oportunidad tal vez no se me presente de nuevo." Mi tío tenía entonces más de 70 años y subió, tan fresco, una pared de más de 10 metros. Bajó de la pared con una sonrisa de niño y yo volví a respirar.
Dice Lila Downs que veneramos la muerte porque la muerte nos da la vida. Ojalá que la vida nos alcance para dejar atrás el olvido de la muerte. Ojalá pueda yo dejar un recuerdo tan hermoso y tan profundo como el que estos grandes hombres dejaron en mi vida.
Descansa en paz, tío. Tu cariño sigue en nuestros recuerdos.
Su casa era literalmente un museo aunque no abierto al público. Tenía miles de restos de animales marinos, piedras y un sin fin de objetos cuidadosamente ordenados. Incluso los estudiantes de la UNAM (según recuerdo) visitaron su casa con para ver y aprender sobre la vida marina. Ahí vi arena de diferentes lugares del mundo, desde el blanco más puro hasta el negro más brillante. Mi tío me enseñó orgulloso su colección de estrellas marinas, esqueletos de peces, conchas, caracoles, erizos, fósiles, plantas y libros sobre diferentes temas, así como la espada de mi bisabuelo, el coronel. Muchos años le dedicó a esa pasión y sus ojos brillaban al mostrar sus colecciones.
Mi tio Arturo Galán de la Cavada decidió dejarnos el pasado 18 de abril. Aún siento un nudo al pensar que no está más con nosotros, al imaginar tantas horas más que pude haber conversado con él, al recordar el amor que se tenían él y mi tía, quien por cierto soportaba con cariño las locuras que hacía mi tío.
El recuerdo más bello que tengo fue el apoyo emocional que nos brindó cuándo mi abuelo falleció. Recuerdo haberlo abrazado por mucho tiempo y recuerdo también sus palabras que me ayudaron a sobrellevar la pérdida. Pero el recuerdo que mejor lo representa sucedió cuando fuimos a Pachuca, donde vivía una de sus hijas. Fuimos a una feria con el resto de la familia y en algún momento, mi tío Arturo y yo nos adentramos a un pabellón de ciencias. Recorrimos los stands, curioseamos por las exposiciones, paseamos por el pabellón y de pronto nos encontramos frente a la pared para escalar. Mi tío quiso subirse. Traté de desanimarlo - por temor a que se cayera - y me dijo: "Hija, tengo que aprovechar ahora que los demás no están; no sé cuánto más voy a vivir pero esta oportunidad tal vez no se me presente de nuevo." Mi tío tenía entonces más de 70 años y subió, tan fresco, una pared de más de 10 metros. Bajó de la pared con una sonrisa de niño y yo volví a respirar.
Dice Lila Downs que veneramos la muerte porque la muerte nos da la vida. Ojalá que la vida nos alcance para dejar atrás el olvido de la muerte. Ojalá pueda yo dejar un recuerdo tan hermoso y tan profundo como el que estos grandes hombres dejaron en mi vida.
Descansa en paz, tío. Tu cariño sigue en nuestros recuerdos.
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Ismael Galán de la Cavada
27 de enero de 2012
El tiempo vuela
Y de nuevo llegamos a enero. Y con él, iniciar un nuevo año, evaluar el desempeño del año pasado, cerrar los pendientes del año anterior, planear las actividades de este año y hacer el balance de nuestra vida.
Este mes se me pasó tan rápido, que en mi mente aún es 26. La semana fue agotadora, trabajar tarde, empezar el día temprano, balancear responsabilidades y tratar de que todo salga a tiempo llega a pasar factura. Sin embargo, siempre es necesario hacer un alto y ver a dónde vamos. Mi maestría está por terminar y ahora estoy iniciando otro proyecto que me ayudará a compartir lo que sé y ojalá que ayude a dejar este mundo un poco mejor de lo que lo encontré. Me estoy enfocando mucho en el trabajo con mujeres, ya que siento que hay mucho más trabajo por hacer en este grupo.
Ayer en la noche fui a ver una película llamada Miss-representation que muestra el triste caso de la desigualdad femenina en Estados Unidos y que no es más que un reflejo del resto del mundo. Encontré irónico que después de la película, cuando conversamos entre los asistentes y mencioné la importancia del ejemplo de familia y amigos versus la influencia del medio ambiente, uno de los asistentes se refirió a un ejemplo que mencioné, pero la facilitadora de la conversación lo ignoró al hacer referencia al mismo tema. ¿Estamos tan acostumbrados a hacer caso a lo que dicen los hombres e ignorar a las mujeres?
Esta película me hizo pensar en ti, en cómo tu trato fue siempre igualitario y para ti no había diferencias de género al entrar en tu taller. Me enseñaste a trabajar con bobinas y a soldar, al igual que a otros de tus nietos y no recuerdo que hubieras dicho que algo era solo para hombres o solo para mujeres. Pediste a mi mamá que terminara la carrera antes de casarse, cosa que seguramente en su época no era lo habitual. Aprendí de ética y de justicia viendo tu ejemplo y ahora tomar decisiones se vuelve más fácil porque sé que eso es lo correcto.
Muchos años han pasado desde que te fuiste, pero el eco de tu voz sigue resonando en mis oídos.
¡Feliz cumpleaños, Abuelito!
26 de enero de 2011
A donde quiera que voy, me acuerdo de ti
Eso dice una cancion de Lila Downs, que suena mientras te escribo. Y que mejor titulo para recordar todo eso que llevamos con nosotros mientras vamos por la vida.
Hoy te escribo desde Sao Paulo (aunque el dia ya se acabo aqui, yo sigo con el horario de Montreal), ya que vine al Primer Encuentro Latinoamericano del World Cafe, asi como a un curso de Liderazgo Conversacional. Estoy aprendiendo muchas cosas, pero me encuentro fisica y emocionalmente cansada. Como sabras, acabo de iniciar mi maestria en Intervencion en Sistemas Humanos y la tarea de conseguir un cliente para Metodos de Consultoria esta probando ser agotadora.
Por otra parte, tantos dias en Brasil, platicando con brasilenios hace que el esfuerzo de entender portugues rinda frutos, lo que me llena de gusto. Ademas, tuve la oportunidad de conocer personas maravillosas, que me hacen pensar que mejorar el mundo no solo es posible, sino inminente. Veo que hay tantas personas comprometidas con el cambio, la igualdad, la honestidad y el amor, que no puedo hacer menos que sentirme honrada de compartir la mesa y el trabajo con ellas.
Ahora que mi proyecto principal, la maestria, ya esta encaminado, puedo empezar a dedicar mas tiempo a otros. Por lo pronto, ya di lo que la guardiana del espiritu del World Cafe recomienda: el siguiente paso minimo y elegante. Ahora, solo me queda lo que dice Beatriz, otra guardiana brasilenia del World Cafe: la urgencia, hay que ir, e ir ahora, porque el tiempo se va.
Solo me queda mandarte un beso y decirte que te sigo extraniando. El vacio que dejaste no lo llena nada, pero la busqueda de ese paliativo me ha permitido encontrar personas maravillosas.
Feliz cumpleanios Abuelito!
Hoy te escribo desde Sao Paulo (aunque el dia ya se acabo aqui, yo sigo con el horario de Montreal), ya que vine al Primer Encuentro Latinoamericano del World Cafe, asi como a un curso de Liderazgo Conversacional. Estoy aprendiendo muchas cosas, pero me encuentro fisica y emocionalmente cansada. Como sabras, acabo de iniciar mi maestria en Intervencion en Sistemas Humanos y la tarea de conseguir un cliente para Metodos de Consultoria esta probando ser agotadora.
Por otra parte, tantos dias en Brasil, platicando con brasilenios hace que el esfuerzo de entender portugues rinda frutos, lo que me llena de gusto. Ademas, tuve la oportunidad de conocer personas maravillosas, que me hacen pensar que mejorar el mundo no solo es posible, sino inminente. Veo que hay tantas personas comprometidas con el cambio, la igualdad, la honestidad y el amor, que no puedo hacer menos que sentirme honrada de compartir la mesa y el trabajo con ellas.
Ahora que mi proyecto principal, la maestria, ya esta encaminado, puedo empezar a dedicar mas tiempo a otros. Por lo pronto, ya di lo que la guardiana del espiritu del World Cafe recomienda: el siguiente paso minimo y elegante. Ahora, solo me queda lo que dice Beatriz, otra guardiana brasilenia del World Cafe: la urgencia, hay que ir, e ir ahora, porque el tiempo se va.
Solo me queda mandarte un beso y decirte que te sigo extraniando. El vacio que dejaste no lo llena nada, pero la busqueda de ese paliativo me ha permitido encontrar personas maravillosas.
Feliz cumpleanios Abuelito!
26 de enero de 2010
Un año más
Es increíble cómo pasa el tiempo. Un año más se ha ido y un año más comienza. Como siempre, en esta fecha es cuando hago un recuento de mi vida. Esta pequeña carta es la versión resumida de mi diario. Este recuento es complicado, sobre todo porque este blog es público y las pequeñas cosas que me hacen reflexionar pueden ser muy privadas.
Hay tantas cosas que quiero contarte. Este año que concluyó trajo fuertes cambios a mi vida: miembros importantes de la familia: Edgar, mi cuñado, mi tío Luis y mi tio Mayo se fueron y nos dejaron con la sensación de fragilidad que tiene la vida. Montse tuvo un accidente con un perro y las cicatrices físicas, pero sobre todo, las emocionales quedarán grabadas en todos nosotros.
También tuve momentos muy buenos: la oportunidad de conocer en persona a uno de los gurús del Desarrollo Organizacional en un entorno maravilloso, la visita a Salem que me invitó a interesantes reflexiones, la oportunidad de conocer nuevos amigos y de reforzar el valor de antiguas amistades; todos estos momentos fueron increíbles. Además de todo eso, este año que concluyó me dió la oportunidad de conocerme un poco más con el reconocimiento de una promoción. Este nuevo puesto me ha traído retos, decepciones y aprendizajes; todos ellos muy valiosos.
El año pasado empecé a poner en marcha un proyecto, pero me apena decirte que no he podido avanzarlo. Sin embargo, me di el tiempo de estudiar francés, de iniciar una sesión de coaching con tres personas que buscaron mi asesoría y de empezar a escribir una serie de cuentos. Otro proyecto que inicié es el de los círculos de mujeres; con mi grupo de amigas estaré compartiendo conocimiento e historias necesarias para fortalecer la energía femenina.
Supongo que recordarás el dilema de mi maestría; pues seguí tus consejos y esperé un poco más, y finalmente encontré la maestría que quería justo aquí en Montreal. Esta semana voy a enviar mi solicitud para la misma. Quería hacerlo hoy para marcar el día, sin embargo, tuve que trabajar hasta tarde, y este día es tan especial que no requiere de ningún evento adicional.
Creo que este 2009 fue más que nada, un año de reflexiones; fue un año difícil para mamá, especialmente por la partida de sus hermanos, pero eso ya lo sabes. Creo que el aprendizaje es difícil en momentos así, sin embargo, el mensaje sigue siendo muy claro: La vida es alegría.
Hoy celebro y comparto con el mundo el estar viva.
Hoy leía que quien más ha recibido es quien más tiene que entregar y me parece muy cierto. Eso me hizo recordar a Stephen Hawking, quien a pesar de tener una fuerte limitación física ha dado al mundo una de las cosas más maravillosas que tiene: sus ideas. Y no solo eso, si no que lo ha hecho de muy buena gana. En un libro que aún tengo sobre mi escritorio, Eckhart Tolle habla sobre la profunda impresión que causó en él, en particular porque al verlo, notó en sus ojos una felicidad radiante. Hawking, a pesar de todos sus problemas de salud, se siente dichoso de vivir, e incluso, hablando sobre su vida decía: "¿Quién podría haber deseado más?".
En estos tiempos de egoísmo intelectual, cuando nos limitamos a recibir ideas, a analizar, rebatir y desechar lo que no nos parece útil es cuando más me parece importante dar algo a cambio, y sobre todo, darlo con alegría. Estas son las cosas que recuerdo más de ti: cómo compartías tus ideas y tus conocimientos y el gusto con el que lo hacías. El hecho de vivir ya era una fuente de increíble gozo para ti y el compartir lo que tenías, hacía de cada momento una celebración.
Es por eso que sigo celebrando el estar viva y el haberte conocido. Sin ti, nada sería lo mismo.
¡Feliz cumpleaños Abuelito!
foto tomada de Wilton
Hay tantas cosas que quiero contarte. Este año que concluyó trajo fuertes cambios a mi vida: miembros importantes de la familia: Edgar, mi cuñado, mi tío Luis y mi tio Mayo se fueron y nos dejaron con la sensación de fragilidad que tiene la vida. Montse tuvo un accidente con un perro y las cicatrices físicas, pero sobre todo, las emocionales quedarán grabadas en todos nosotros.
También tuve momentos muy buenos: la oportunidad de conocer en persona a uno de los gurús del Desarrollo Organizacional en un entorno maravilloso, la visita a Salem que me invitó a interesantes reflexiones, la oportunidad de conocer nuevos amigos y de reforzar el valor de antiguas amistades; todos estos momentos fueron increíbles. Además de todo eso, este año que concluyó me dió la oportunidad de conocerme un poco más con el reconocimiento de una promoción. Este nuevo puesto me ha traído retos, decepciones y aprendizajes; todos ellos muy valiosos.
El año pasado empecé a poner en marcha un proyecto, pero me apena decirte que no he podido avanzarlo. Sin embargo, me di el tiempo de estudiar francés, de iniciar una sesión de coaching con tres personas que buscaron mi asesoría y de empezar a escribir una serie de cuentos. Otro proyecto que inicié es el de los círculos de mujeres; con mi grupo de amigas estaré compartiendo conocimiento e historias necesarias para fortalecer la energía femenina.
Supongo que recordarás el dilema de mi maestría; pues seguí tus consejos y esperé un poco más, y finalmente encontré la maestría que quería justo aquí en Montreal. Esta semana voy a enviar mi solicitud para la misma. Quería hacerlo hoy para marcar el día, sin embargo, tuve que trabajar hasta tarde, y este día es tan especial que no requiere de ningún evento adicional.
Creo que este 2009 fue más que nada, un año de reflexiones; fue un año difícil para mamá, especialmente por la partida de sus hermanos, pero eso ya lo sabes. Creo que el aprendizaje es difícil en momentos así, sin embargo, el mensaje sigue siendo muy claro: La vida es alegría.Hoy celebro y comparto con el mundo el estar viva.
Hoy leía que quien más ha recibido es quien más tiene que entregar y me parece muy cierto. Eso me hizo recordar a Stephen Hawking, quien a pesar de tener una fuerte limitación física ha dado al mundo una de las cosas más maravillosas que tiene: sus ideas. Y no solo eso, si no que lo ha hecho de muy buena gana. En un libro que aún tengo sobre mi escritorio, Eckhart Tolle habla sobre la profunda impresión que causó en él, en particular porque al verlo, notó en sus ojos una felicidad radiante. Hawking, a pesar de todos sus problemas de salud, se siente dichoso de vivir, e incluso, hablando sobre su vida decía: "¿Quién podría haber deseado más?".
En estos tiempos de egoísmo intelectual, cuando nos limitamos a recibir ideas, a analizar, rebatir y desechar lo que no nos parece útil es cuando más me parece importante dar algo a cambio, y sobre todo, darlo con alegría. Estas son las cosas que recuerdo más de ti: cómo compartías tus ideas y tus conocimientos y el gusto con el que lo hacías. El hecho de vivir ya era una fuente de increíble gozo para ti y el compartir lo que tenías, hacía de cada momento una celebración.
Es por eso que sigo celebrando el estar viva y el haberte conocido. Sin ti, nada sería lo mismo.
¡Feliz cumpleaños Abuelito!
foto tomada de Wilton
26 de enero de 2009
Otra vuelta al sol
Hoy se cumple otro aniversario más de tu nacimiento. Lo tuve presente todo el día pero me fue imposible enviarte este mensaje antes. Con frecuencia me acuerdo de ti, pero últimamente sucede más que de costumbre. Me acordé de ti hoy que platicaba con mis compañeros de la oficina; hablaba sobre los estándares que tienen nuestros hijos, el por qué temas como la educación profesional, los idiomas y el desempeño laboral son sumamente importantes y que les exigimos a ellos como nuestros padres nos exigieron a nosotros. Recuerdo siempre que tu enfoque de poner la salud y la educación por sobre todo lo demás es una de las mejores enseñanzas que he tenido y que me han hecho ser como soy.

Te recordé cuando mi jefe me dió retroalimentación acerca de mi trabajo, que no es tan "importante" como el que tenía antes, pero que realizo con mucho gusto y en el que logro ayudar a más personas que antes. Decías que no importaba qué trabajo desempeñáramos, siempre que fuéramos los mejores. Hoy me siento bien por haber logrado un excelente desempeño en mi trabajo y estoy planeando algo mucho mejor para este año. El paso atrás que he tenido que dar me ha servido mucho para replantearme muchas cosas, cosas que sinceramente me gustaría platicar contigo.
Creo que entiendo como te sentías cuando te llevaste a tu familia a Chicago. El vivir en un clima que no es tan benévolo como en México, pero cuya seguridad vale el esfuerzo; el desgaste emocional de vivir en un país ajeno dejando a tu familia atrás se conjuga con un mundo de oportunidades; y el saber que una experiencia como ésta te marca y te separa de los demás, pero a la vez te solidariza con los que menos tienen. Esta ambivalencia la viviste cuándo el internet no existía, el contacto era por carta y el llamar por teléfono era un lujo.
Hace un par de días leí una entrevista que le hicieron a un empresario regiomontano; él hablaba sobre la crisis de valores que se vive en Monterrey. Habla de cómo más y más personas están dejando el país para buscar esa seguridad, critica los factores que llevaron a la crisis moral y económica a una de las culturas más sobrias y trabajadoras del país. Recordé entonces algunas anécdotas que me platicaste de otro famoso empresario y me di cuenta que esa crisis ya se vivía hace años, cuando el racismo complicaba la carrera de gente brillante. El elitismo continúa, solo que el color de la piel ya no es el factor clave; como sabes, hace unos días fue la investidura de Obama como presidente de los Estados Unidos de América. Como bien decía Einstein, es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
Pero no quiero hablarte de cosas tristes, más bien quiero contarte el avance de este año. Montse ya habla francés como los niños de aquí y hace un par de meses la oí conversar en inglés con un par de amigos míos (uno de ellos solo hablaba inglés). Tuvo que esforzarse un poco para darse a enteder en una lengua que no domina, pero logró comunicarse sin ningún problema. Te encantaría ver la soltura con la que los niños se desenvuelven con los idiomas y con otros temas cuando los abordan de forma amena.
Cuando hablo con Montse sobre física o matemáticas procuro enseñarle esos trucos con los que hacías del aprendizaje algo divertido. Te divertiría ver cómo sus preguntas sobre temas "avanzados" la llevan a aprender algo nuevo cada día y cómo maneja conceptos como las propiedades del plasma, la teoría de la evolución o cómo pregunta sobre los motivos por los que Plutón ya no es considerado planeta. En la escuela le va muy bien, pero sospecho que no son muy exigentes, así que desde que llegamos aquí le compramos libros de ejercicios y juegos en los tres idiomas, para que no olvide ninguno.
Quería contarte que este año que pasó nos sirvió para tener un balance, para asentar firmemente nuestras bases y poder retomar el rumbo con más ganas. Héctor terminó ya con sus clases de francés, yo terminé con mi curso de inglés y ahora estamos buscando nuevos cursos que nos permitan seguir avanzando en nuestras carreras. Recuerdo tu consejo de ir despacio para evitar errores y de la importancia de hacer primero lo que debemos hacer. Y es de eso de lo que quería hablarte porque no sé si estudiar una maestría en Tecnología para la capacitación o bien estudiar una certificación como Coach. Ambas cosas me gustan y ambas cosas me serían útiles (pero de forma diferente), así que como te darás cuenta estoy necesitando tu consejo.
Supongo que me dirías que la tecnología es muy buena, pero que puede volverse obsoleta; y que el ayudar a las personas debe ser siempre la primer opción (un voto para la certificación). Seguramente dirías también que primero hay que hacer lo que debo, para luego hacer lo que me gusta (un voto para la maestría). Y supongo que finalmente me preguntarías si hay alguna maestría que cumpla con ambos requisitos. Te diré que si la hay, pero no en este país, así que escucharé el consejo que creo que me darías de hacer primero la certificación y ahorrar para la maestría de Pepperdine que es la que quiero estudiar. Si opinas algo diferente, por favor, házmelo saber por el método habitual por el que resolvías los problemas: dejando al cerebro descansar de los estímulos externos y analizar de forma subconsciente todas las opciones.
También quería contarte que tengo un par de proyectos nuevos, pero no te los mostraré hasta que los haya avanzado más; solo te puedo decir que uno de ellos tiene que quedar listo este año, y que me servirá para que Montse conozca más de sus raíces.
Y por último, quería dejar una foto de este pequeño altar que puse en honor a ustedes hace unos meses y que seguramente viste. Lo que probablemente no sabes es que tuvo un gran éxito y el esfuerzo me hizo ganar un par de premios; los adornos de papel, los dulces y los panes los hice yo; las calaveritas tienen tu nombre y el de mi abuelita. Mis colegas dijeron que ella se veía hermosa en su foto de bodas, por favor, déjaselo saber.
Me despido, como siempre, con la sensación de que estás aquí conmigo y que aún cuando no puedo tocarte, es tu mano la que a veces roza la mía. Es muy reconfortante saber que estamos cerca a pesar de estar tan lejos y que un día nos volveremos a encontrar.
¡Feliz cumpleaños Abuelito!
26 de enero de 2008
En tus 90...
En estos días me he acordado de ti.Creo que Montse y tú se parecen mucho. Te habría encantado jugar con ella, tu única bisnieta. Si hoy hubiera hablado contigo te habría preguntado por la inercia, por la gravedad y algunas otras cuestiones de la física que fueron el tema de la hora de la comida. Ella te platicaría de todos los animales que ve en el Biodome y que tanto le gustan.
Héctor pasaría contigo horas preguntándote cómo funcionaba algún aparato, visitando tu taller o simplemente hablando contigo sobre mis travesuras de cuando era pequeña. Te encantaría conocerlo también.
Te daría mucho gusto saber que seguimos preparándonos, aprendiendo idiomas; seguramente me darías el consejo que tanto necesito ahora que no sé si estudiar una maestría o empezar de nuevo en otra carrera. He tomado en cuenta muchos de tus otros consejos y sigo preparándome y esforzándome en hacer las cosas muy bien, sin importar de lo que se trate.
Te habría platicado de Juan Enríquez, habrías disfrutado sus libros y visto sus videos. Supongo que habrías aprendido a usar las computadoras, internet y algunos juegos electrónicos.
Aunque te entristecería nuestra partida a Montreal, estarías muy contento por las oportunidades que tenemos aquí.
Te encantaría ver mi blog y me animarías a seguir compartiendo lo que sé, como tú lo hacías. Seguramente te habría convencido de tener tu blog, también. Habrías asistido a las reuniones familiares, que contigo en casa serían más frecuentes. Supongo que habrías disfrutado el vernos crecer y formar cada uno su familia.
Habríamos ido a tu casa una vez más, y le habría mostrado a Montse donde solía jugar cuando era pequeña. Como junto con Eduardo, Ismael y Luis jugábamos durante horas, hasta que tía Rosy nos hablaba para ir a comer. Le habría mostrado a Héctor la colección de libros que tenías, ésos que nos heredaste, pero que ya sabes por qué no los pudimos tener (bueno, si lo hubieras sabido no habría sido así).
Les habría mostrado las fotos de tu boda, con mi abuelita tan linda y tan contenta por casarse contigo. Habrían visto también las fotos de la boda de mis papás y de mis tíos. Les habría mostrado tus 4 medallas de Premio al Saber y los reconocimientos que te dió el Tec por tantos años dedicados al estudio y a la enseñanza en esa escuela. Pero sobre todo les hubiera mostrado tu taller, donde aprendí contigo a hacer bobinas, donde me enseñaste a soldar y a utilizar algunas herramientas e instrumentos.
En fin, solo quería que supieras que te recuerdo mucho. A mi abuelita también, aunque ella se fue hace más tiempo. Aún tengo algunos de sus vestidos y de sus cosas. Lo más importante, aún tengo muchos de los recuerdos, con sensaciones muy claras: recuerdo tu ropa, tu risa, las colchas de la cama donde estaba mi abuela. Recuerdo el olor de tu casa, la sensación de las páginas de tantos libros que leí ahí. Recuerdo las historias, la convivencia y la tranquilidad familiar, tu casa era el centro de reunión de toda la familia. Recuerdo las veces que te llamé porque no podía hacer una tarea de cálculo, recuerdo el apoyo que me diste cuando empecé a estudiar mi carrera.
Por cierto, te habría dado mucho gusto saber que me fué muy bien, que trabajé en mi área durante muchos años (supongo que habrías encontrado irónicos algunos momentos de mi vida laboral, otro día te lo explicaré). Te habría encantado conocer algunos de mis amigos, ellos hubieran disfrutado mucho de platicar contigo.
A veces creo que no te has ido, te siento tan cerca que sé que pronto volveremos a vernos. Mientras tanto, te mando un abrazo y muchos besos.
¡Feliz cumpleaños, Abuelito!
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