19 de septiembre de 2011

Shirking - Retroalimentación holgazana

Hoy recordé las veces que he recibido esta "retroalimentación" tan mediocre llamada en inglés shirking (I love you, but everyone else hates you), "yo opino que todo está bien, pero los demás no lo ven así". También recordé las veces que me han pedido que hable con alguien, como una oportunidad de desarrollo en la que yo no creo.

Hace un par de semanas discutí al respecto con alguien, puesto que él quería que yo hablara con una persona de mi equipo que tiene una actitud muy directa y que en un correo al cliente, escribió de forma que esa persona no consideró al mismo nivel que anteriores representantes de servicio. El cliente lo comentó con otro representante de la cuenta y esa persona demandó que yo hablara con mi colaborador, sin embargo, sin datos concretos y tomando en cuenta una rivalidad entre ambas personas, la retroalimentación era difícil de sostenerse.

Fue difícil precisar lo que yo encontraba como inadecuado y la forma en que podía ayudar a dicha persona a desarrollarse, pero el trabajo que toma hacerlo es bien recompensado ya que el desarrollo profesional de quien recibe esa retroalimentación aumenta, sin disminuir su autoestima.

A la hora de dar una retroalimentación es importante entender si lo hacemos por ayudar a la persona y servir mejor a nuestros clientes, o si solo queremos que la persona cambie porque nos gustaría más que fuera de otra manera. También es importante adueñarse de dicha retroalimentación, no tirar la piedra y esconder la mano, escudándonos en el nombre de alguien más.

Mark Murphy dice que los líderes no solo tienen derecho a dar retroalimentación sino que tienen la obligación de hacerlo, ya que son los que pueden arrojar algo de luz sobre un tema que los demás pueden no percibir.

'La retroalimentación holgazana dice a los empleados: "No tengo las agallas para adueñarme de esta retroalimentación, así que no hay necesidad de respetarme".'

Basado en el post Shirking de HR.com

by Mark Murphy, CEO of Leadership IQ

Shirking is one of the most destructive conversations a manager can have with employees. What is shirking? It’s a conversation in which a manager is SUPPOSED to give some constructive feedback to an employee (you know, something like “your performance is falling short in these areas, let’s discuss how to improve it, etc.”). But instead, what the manager says is “Listen, I think you’re doing great, but you know how our executives are, and THEY think you really need to improve.”

Shirking is just that; it’s avoiding responsibility for delivering tough feedback and instead dumping responsibility onto somebody else (like upper management, or your boss, or the boss of another area). In it's briefest form it becomes "I love you, but everyone else hates you."

Any time we let someone else be the 'heavy' for telling an employee they need to improve ("in my eyes you’re great, but for some reason Pat thinks you do subpar work"), that’s shirking.

Shirking is partly damaging because it hurts the particular employee who missed out on some important feedback, but it really causes harm because it undermines your entire leadership team. It shows a divided leadership team, it throws fellow leaders under the bus, and it utterly destroys alignment. How can we all be pulling in the same strategic direction when we don’t share the same standards and expectations?

Leaders aren't just allowed to give feedback; they’re obligated to give feedback. And more than that, they’re obligated to own that feedback. Leaders are coaches with a fresh perspective; it's their job to shed light on issues that employees may have missed. But when we engage in Shirking, we avoid that critical part of our job.

I know, it's a lot more fun to be everyone's friend. And so Shirking seems like a good idea (this way, we can deliver the tough feedback without getting the employee mad at us for delivering it). But it never works out that way.

An important determinant of whether the employee will actually listen to critical feedback is how much credibility they assign to the person delivering the feedback. If they truly respect the brains, performance and courage of their boss, they'll accept his/her feedback. If they don't, they won’t. And unfortunately, Shirking basically tells employees "I didn't have the guts to take ownership of this feedback, so there’s really no reason to respect me."

So test yourself. The next time you give someone feedback, ask yourself "Am I taking ownership of this feedback? Or am I passing the buck and making it sound like the feedback is really coming from somebody else?"

Shirking is unnecessary, it's horribly damaging, and remember, if you shirk and blame somebody else for the tough feedback you're giving, it's only a matter of time before they do it back to you.

24 de junio de 2011

Concentracion

Esta hermosa enseñanza acerca del miedo a la muerte está sacada del libro ’La práctica del Zen’ de Taisen Deshimaru.

"Un monje portador de un documento de gran importancia que debía entregar en mano a su destinatario, se dirigía a la ciudad. Para llegar a ella tenía que atravesar un puente, y sobre él se encontraba un samurai experto en el arte del sable que para probar su fuerza y demostrar su valentía había prometido provocar a duelo a los cien primeros hombres que atravesaran el puente. Había matado ya a 99. El monje era el número cien. El samurai le lanzó el desafío y el monje le suplicó que le dejara pasar, puesto que el documento que llevaba era de gran importancia. ’Os prometo venir a batirme con vos cuando haya cumplido mi misión’. El samurai aceptó y el foven monje fue a entregar el documento.
Antes de volver al puente se presentó en casa de su maestro para decirle adiós. ’Debo ir a batirme con un gran samurai; es un campeón del sable y yo no he tocado jamás un arma en mi vida. Va a matarme.’ ’En efecto, le respondió su maestro, vas a morir. No tienes nada a tu favor, no has de temer ya la muerte. Mas voy a enseñarte la mejor manera de morir: blandirás tu sable por encima de tu cabeza, con los ojos cerrados, y esperarás. Cueando sientas un frío por encima del cráneo, será la muerte. Únicamente en ese momento desplomarás los brazos. Es todo...’
El joven monje saludó a su maestro y se encaminó al puente donde le esperaba el samurai. Éste le agradeció que fuera un hombre de honor y le rogó que se pusiera en guardia. Comenzó el duelo. El monje, sosteniendo el sable con las dos manos, lo levantó por encima de su cabeza y esperó sin moverse un ápice. Esta actitud sorprendió al samurai, ya que la posición de su adversario no reflejaba miedo mi desconfianza.
Receloso, el samurai avanzó cautelosamente. Imapasible, el monje estaba concentrado en la cúspide de su cráneo. El samurai se dijo: ’Con seguridad este hombre es muy fuerte; ha tenido el coraje de regresar para luchar conmigo; no es un simple aficionado.’
El monje, absorto por completo, no prestaba ninguna atención a los movimientos de su adversario. Este comenzó a sentir miedo: ’Sin duda alguna es un gran guerrero, sólo los maestros del sable toman desde el principio del combate una posición de ataque. Además cierra los ojos.’ El monje esperaba únicamente el momento en que sentiría un escalofrío por encima de su cabeza.
El samurai estaba completamente desamparado, no se atrevía a atacar, seguro de ser despedazado al menos gesto. El monje había olvidado al samurai, atento únicamente a aplicar bien los consejos de su maestro, a morir dignamente.
Los gritos del samurai le volvieron a la realidad: ’No me matéis, tened piedad de mí. Creía ser un maestro en el arte del sable pero jamás había visto a un hombre como vos. Os suplico que me aceptéis como discipulo, eseñadme la vía del sable.’"

"El ejercicio del za-zen es en esencia satori: no vivimos por nosotros mismos, somos vividos por el sistema cósmico." Taisen Deshimaru

26 de enero de 2011

A donde quiera que voy, me acuerdo de ti

Eso dice una cancion de Lila Downs, que suena mientras te escribo. Y que mejor titulo para recordar todo eso que llevamos con nosotros mientras vamos por la vida.

Hoy te escribo desde Sao Paulo (aunque el dia ya se acabo aqui, yo sigo con el horario de Montreal), ya que vine al Primer Encuentro Latinoamericano del World Cafe, asi como a un curso de Liderazgo Conversacional. Estoy aprendiendo muchas cosas, pero me encuentro fisica y emocionalmente cansada. Como sabras, acabo de iniciar mi maestria en Intervencion en Sistemas Humanos y la tarea de conseguir un cliente para Metodos de Consultoria esta probando ser agotadora.

Por otra parte, tantos dias en Brasil, platicando con brasilenios hace que el esfuerzo de entender portugues rinda frutos, lo que me llena de gusto. Ademas, tuve la oportunidad de conocer personas maravillosas, que me hacen pensar que mejorar el mundo no solo es posible, sino inminente. Veo que hay tantas personas comprometidas con el cambio, la igualdad, la honestidad y el amor, que no puedo hacer menos que sentirme honrada de compartir la mesa y el trabajo con ellas.

Ahora que mi proyecto principal, la maestria, ya esta encaminado, puedo empezar a dedicar mas tiempo a otros. Por lo pronto, ya di lo que la guardiana del espiritu del World Cafe recomienda: el siguiente paso minimo y elegante. Ahora, solo me queda lo que dice Beatriz, otra guardiana brasilenia del World Cafe: la urgencia, hay que ir, e ir ahora, porque el tiempo se va.

Solo me queda mandarte un beso y decirte que te sigo extraniando. El vacio que dejaste no lo llena nada, pero la busqueda de ese paliativo me ha permitido encontrar personas maravillosas.

Feliz cumpleanios Abuelito!

15 de enero de 2011

Peter's Laws

Peter Diamandis’ Laws for Life

Peter’s Laws ™

The Creed of the persistent and passionate mind

1. If anything can go wrong, Fix It!!… To hell with Murphy!
2. When given a choice… Take Both!!
3. Multiple projects lead to multiple successes.
4. Start at the top then work your way up.
5. Do it by the book… but be the author!
6. When forced to compromise, ask for more.
7. If it’s worth doing, it’s got to be done right now.
8. If you can’t win, change the rules.
9. If you can’t change the rules, then ignore them.
10. Perfection is not optional.
11. When faced without a challenge, make one.
12. “No” simply means begin again at one level higher
13. Don’t walk when you can run.
14. Bureaucracy is a challenge to be conquered with a righteous attitude, a tolerance for stupidity, and a bulldozer when necessary.
15. When in doubt: THINK!
16. Patience is a virtue, but persistence to the point of success is a blessing.
17. The squeaky wheel gets replaced.
18. The faster you move, the slower time passes, the longer you live.
19. The best way to predict the future is to create it yourself!
20. The ratio of something to nothing is infinite.
21. You get what you incentivize.
22. If you think it is impossible, then it is… for you.
23. An expert is someone who can tell you exactly how it can’t be done.
24. The day before something is a breakthrough it’s a crazy idea.
25. If it were easy it would have been done already.
26. Without a target you’ll miss it every time.
27. Bullshit walks, hardware talks.
28. A crisis is a terrible thing to waste.
29. The world’s most precious resource is the passionate and committed human mind.
30. If you can’t measure it, you can’t improve it.

Cambio

En ingles:

26 de agosto de 2010

Triunfar en la vida

¿De verdad quieres triunfar en la vida? Solo si quieres el triunfo tanto como anhelas respirar.

16 de agosto de 2010

Completa corrupción - por Juan Enriquez

¿Cómo sabe uno si está podrida sólo una parte de la sociedad o la sociedad completa? Pues escuchando y entendiendo lo que dice Roberto Saviano en su brutal libro "Gomorra".

Uno se acostumbra a leer sobre violencia. Más torturados, descabezados, mutilados, desaparecidos. Pero hay violencia con lógica y sin fin y hay violencia que se detiene por cansancio. Y es importante distinguir. Una refleja un cáncer que ataca a la sociedad y la otra es reflejo de una sociedad sin futuro ni remedio.

Quizás no haya, entre todos los ejemplos de brutalidad que describe Saviano, ejemplo más duro que el de Pasquale. Precisamente porque no hay violencia. Resulta que las mafias del sur de Italia han penetrado a fondo el mercado de la alta moda. Producen, en fábricas donde pagan una miseria, gran parte de las más finas exportaciones. Y al mismo tiempo tienen mecanismos para distribuir por doquier droga. Paquete tras paquete llega a las más caras boutiques del mundo, de las cuales también a menudo son dueños los mafiosos. Y como dicen por acá en Mexicalpan, hacen "triple play". Venden ropa muy cara. Distribuyen droga. Lavan dinero.

Y en medio de esta aceitada máquina trabajaba Pasquale. Sobrevivía en su pueblo natal con poco más que su orgullo y numerosa familia. Cada semana le traían las más finas telas y diseños. Y le exigían perfección. Y Pasquale entregaba. Sabía exactamente cómo cortar para que la vestimenta quedara como guante perfecto. Modificaba cortes para acomodar ligeras diferencias en simetría. Criticaba a otros sastres por no saber esconder costuras, por no saber integrar materiales, por no cuidar mínimos detalles. Sabía y practicaba a la perfección su oficio. Hasta que un día prendió la televisión y se quedó atónito y mudo.

En la ceremonia de los Óscares caminaba una de las actrices más famosas del planeta, Angelina Jolie (en la película la actriz era Scarlett Johansson) . Y la Jolie llevaba puesto un hermoso vestido blanco. Vestido fabricado de la nada por Pasquale. Hasta ese momento Pasquale no tenía idea de a donde habían acabado sus creaciones. Sólo sabía que cortaba y cosía mejor que cualquiera que conociera. Pero no tenía idea de que era primus inter pares en cuanto a habilidad. Y ahora, al ver a la Jolie, Pasquale recordaba cómo había fabricado ese precioso vestido pensando en cada músculo, cada hueso, el cuerpo entero que ahora veía por televisión.

Sus mafiosos jefes sólo le habían dicho que la prenda acabaría en América. Sabían perfectamente para quién era. Pero nunca le habían dicho a Pasquale lo importantes que eran sus creaciones.

Su reacción no fue orgullo. Fue absoluta y fulminante furia. Nadie le había dado las gracias. Millones de dólares de creaciones a cambio de 600 euros por mes y ningún reconocimiento. Nunca se había sentido tan solo. A nadie le podía decir, explicar, presumir. Y al sentirse absolutamente sin poder ni futuro decidió tirar todo. Salió enfurecido a hablar con uno de los jefes de la Mafia. Lo que pidió fue sencillo. "Quiero cambiar de trabajo". Y se lo otorgaron.

Lo pusieron a cargar y descargar cajas. A manejar camiones. Hasta que sus finas manos se llenaron de callos. Hasta que llegaron los constantes calambres y la artritis. Y fue así como el sastre más talentoso de Europa nunca corto o cosió de nuevo. Porque la mafia no quiso, porque él no quiso, porque no había otra opción que perseguir en su país.

Y para mí éste es perfecto ejemplo de la corrupción más absoluta de una sociedad. No sólo es que existan mafias de drogas y violencia por doquier. No sólo la compra de votos y la protección de los corruptos. No sólo el que casi todo gobierno local y estatal esté infiltrado. No sólo es que todo concurso de obra pública esté podrido y que casi todo negocio de basura, cemento, bebida, centro comercial, construcción y hotelería esté controlado.

No, la corrupción completa y absoluta de una sociedad ocurre cuando no hay esperanza alguna de que los mejores, los más talentosos, los más trabajadores puedan ser reconocidos. De que tengan opciones y futuro. De que se vuelvan modelos para que entre los jóvenes haya alguna esperanza.

Pero al no haber más opción que crimen, corrupción, esclavitud y violencia, al no poder ejercer en casa talento, pues se mata todo sueño posible. Y entonces sí... la sociedad no tiene esperanza alguna. La corrupción es completa y no hay remedio.

Por eso es esencial que quien ame a México lea el libro de Saviano y entienda lo que estamos viviendo. Lo que hay que evitar. Por eso es tan importante no sólo detener a los directamente involucrados en el narco, sino también a tanto cómplice en gobiernos de todo nivel y partido, y también detener a tanto empresario que usa la corrupción y el monopolio para matar sueños.